Chávez poeta

Chávez poeta

miércoles, 4 de marzo de 2015

La educación liberadora, según Chávez

Enseñar no existe sin aprender y viceversa
y fue aprendiendo socialmente cómo, históricamente,
mujeres y hombres descubrieron que era posible enseñar.
Aprender precedió a enseñar… enseñar se diluía
en la experiencia fundadora de aprender.
Paulo Freire (1997). Pedagogía de la autonomía. Siglo XXI. México.

Me refiero en estas líneas a la educación tal como la concibió, la impulsó y proyectó el Comandante Hugo Chávez durante el tiempo de su gobierno.
Creer en la educación es otro modo de poesía. Es fe en el futuro. A dos años de la partida del Comandante, y en las nuevas luchas del pueblo, seguimos creyendo y apostando por una educación liberadora.

ALGUNAS CLAVES EN SUS DISCURSOS
Tengo en mis manos y me sirven de inspiración apenas un par de sus discursos. No remiten directamente a la educación y, sin embargo, allí se encuentran importantes claves para desmenuzar su propuesta. Los discursos son de fechas 26 de julio y 5 de diciembre de 2004. Están dirigidos a intelectuales y artistas. Destaco algunas claves para descubrir el sentido liberador de la educación:
La educación libera cuando permite darse cuenta. Dice Chávez: “Se dan cuenta cómo estamos de manipulados y engañados. Se dan cuenta cómo nos lavaron buena parte de nuestra memoria histórica”. No sólo en este discurso, sino en muchos otros, Chávez reinterpretó nuestra historia colectiva, nos hizo leerla de otra manera: las carabelas de Colón chocaron de frente con los barcos de Miranda, los triunfos de Boves junto al pueblo llanero removieron ciertos mitos creados, la huida de Bolívar hacia Oriente fue vivida por él como un paso de mayor conciencia popular, la traición de Páez a Bolívar y al proyecto de independencia quedó puesta al desnudo. Y también la historia más reciente, con petróleo de por medio: Gómez contra Castro, Betancourt contra Medina Angarita, el Pacto de Punto Fijo…. Y siempre los intereses económicos, los conflictos entre quienes pretendieron despojar a Venezuela del petróleo y quienes quisieron hacerlo más nuestro, más del pueblo. Darse cuenta.
Pero no sólo remite el darse cuenta a la memoria. Que hace referencia directa a las realidades presentes. La educación liberadora a la que Chávez apuntó da luces para analizar las contradicciones que tenemos como sociedad. Por eso agrega en estos discursos que la educación liberadora es la que enseña a leer la vida, leer el mundo: “El pueblo venezolano ha venido aprendiendo a leer con unos binóculos, con unos lentes especiales, los acontecimientos que aquí ocurren…”. No desaprovechó Chávez la ocasión para referirse a los conflictos presentes, históricamente arraigados, entre la oligarquía nacional y el pueblo, entre los poderes económicos internacionales y los países del Sur, por ejemplo. En esto cumplió Chávez su rol de educador. Y mostró que el pueblo venezolano ha entrado de lleno en el camino de una educación liberadora que le permite leer la vida críticamente, el pueblo venezolano aprendió a leer el mundo incluso, las cuestiones internacionales, con una mirada que no tiene nada de ingenua. Me sorprendo –yo, español de origen- cuando algunos coterráneos muestran una visión de mundo tan manipulada  e incauta  (aunque, en estos últimos tiempos, parece que las cosas estuvieran cambiando, si juzgamos por los resultados de las elecciones parlamentarias europeas y el movimiento a-monárquico).  Los venezolanos no comemos cuento.
Una clave más: la educación liberadora nos hace sujetos colectivos, históricos y culturales. “Yo soy producto de un hecho cultural, de una búsqueda, de una angustia incluso; sí, de un barro, de una masa…Estas cosas ocurren con mucha más fuerza a nivel colectivo…Tenemos que continuar rebuscándonos en el pasado y traer ese pasado al presente”, afirma Chávez. Esta conciencia permite re-potenciarnos como pueblo. Historia, cultura y colectividad: tres ejes fundamentales para la construcción de los sujetos. Tres ejes desde los que la educación liberadora se motoriza.
Cercano a este planteamiento, está lo que el “padre de la teología de la liberación”, Gustavo Gutiérrez, llamó y tituló en una de sus obras: La fuerza histórica de los pobres. Dice Chávez que los documentos son para llevarlos “a la batalla real en defensa de la humanidad. Sólo el pueblo puede hacerlo, sólo el pueblo organizado puede hacerlo; es el pueblo la carne, el alma, el nervio, la sangre y el impulso de la historia, no hay otra fuerza”. La educación liberadora es la que crea conciencia, cohesiona, da unidad de lucha al pueblo. La que impulsa su empoderamiento.
Poder para crear. La educación liberadora es poder creador del pueblo. Agrega Chávez: “¡Qué potencial para ese impulso creador del pueblo venezolano!”. La Misión Cultura se inscribió en este empuje para la creación. Pero advierte Chávez: son creadores de cultura quienes saben “recoger junto al pueblo y con el pueblo la creación maravillosa de lo que vivimos”. El papel del cultor, del creador de cultura, del intelectual orgánico, o del educador, en la propuesta revolucionaria, es de co-creador, co-educador, co-pensador, siempre junto al pueblo. Parafraseando la afirmación freiriana: nadie crea solo, creamos en comunidad; nadie elabora pensamiento solo, creamos pensamiento desde las luchas populares; nadie se educa solo, nadie enseña a nadie, nos educamos en comunidad. El poder creador es colectivo. Y el poder creador liberador reside en el pueblo.
Dos claves más, que aparecen además con toda nitidez en el Plan de la Patria que Chávez nos legó. La educación liberadora humaniza. Sigue Chávez, seguimos con él: “Todo lo analizado, evaluado, conversado, criticado, lanzado al mundo… una oleada de ideas que conforman en el fondo un compromiso de lucha por la humanidad, de defensa de la humanidad y de rescate de los profundos valores que de la humanidad son y han sido siempre”. Si la educación no tiene como fin la humanización, ¿para qué educar? “Para el Veguero de Sabaneta, la educación es un proceso de formación humana; educar es humanizar, formar personas dueñas de su propia voluntad, personas rebeldes, gente inquieta; el educador es el que inquieta el espíritu de los educandos, el que despierta dudas en su pensamiento, el que forja en ellos un espíritu crítico, un espíritu insatisfecho; les inquieta porque les ayuda a descubrir las injusticias del mundo y les induce a comprometerse con las tareas del cambio social” (Sigfrido Lanz Delgado, en Aporrea:  http://www.aporrea.org/actualidad/a188688.html).
La educación liberadora genera conciencia planetaria, responsabilidad por el futuro de la Tierra. “Estamos en una encrucijada… Es tarea de nuestros hijos, es tarea nuestra salvar la vida, salvar la humanidad, salvar el futuro”.
En estos dos breves discursos deja Chávez su visión de la educación. En otras muchas de sus proclamas pueden encontrarse claves similares que permiten ahondar el sentido de una verdadera educación liberadora para nuestro hoy venezolano.

COMPROMISO DE GOBIERNO
Junto a los discursos, resaltan los hechos con una luz meridiana. Tempranamente Chávez  comenzó a lanzar las Misiones Educativas, como respuesta liberadora a una situación que el Ministerio de Educación, con sus rémoras de décadas, no alcanzaba a responder. Y fueron Robinson, Ribas, Sucre, Vuelvan Caras, Saber y trabajo… Con la Misión Robinson quedó decretado el territorio nacional libre de analfabetismo. Con la Misión Sucre, y el desarrollo de las universidades: UBV, UNEFA, expansión de los Institutos Tecnológicos, municipalización…. se dio fin a la exclusión educativa en el terreno de la Educación Superior. Se cumplió la Constitución en su programa de educación libre y gratuita garantizada para todos y todas en sus diferentes niveles y modalidades. Suma y sigue: el Programa de Alimentación Escolar (PAE), la atención al pasaje estudiantil… Sin ningún género de duda, la educación se puso al servicio de los sectores populares, y más aun, al decir de Chávez, “toda Venezuela se convirtió en una escuela y esto es parte esencial del proyecto bolivariano. Y va a seguirlo siendo (pues), como decía Bolívar, las naciones marcharán hacia su grandeza al mismo paso con que camina su educación”. Esto es sensibilidad por la situación del pueblo en opresión. Estas son respuestas contundentes para romper el cerco de la negación de la cultura y los saberes al pueblo. Estos son procesos de liberación.
Cuando Chávez apuesta con mayor claridad programática por una propuesta socialista, los planteamientos educativos se van haciendo más radicales: van a la raíz. No se trata tan solo de masificar los centros educativos, sino de poner la educación  a la mano del pueblo. Dijo el Comandante: “es necesario el acceso libre a los textos, para garantizar la dotación a los niños y niñas de todo lo necesario para brindarles una educación de calidad”. Es necesario el acceso a las TICs, “con la computadora Canaima y todas las herramientas y técnicas que necesiten nuestros niños, niñas y adolescentes para insertarse en el sistema educativo liberador”. A esto lo llamó Chávez “la socialización de la educación, que brinde la oportunidad a las personas de bajos recursos de acceder a títulos que les eran negados por la educación burguesa y capitalista que imperaba en Venezuela".
Hay quienes han criticado los nuevos textos escolares de la Colección Bicentenario como ideológicos. Ideológicos fueron muchos de los textos anteriores, especialmente los de sociales, con su visión centralista, pro-occidental, y defensora a ultranza del bipartidismo sin crítica; o los de inglés, que junto con el idioma nos permeaban de la cultura consumista  y neoliberal del norte. Los nuevos textos no son ingenuos, por supuesto. Pretenden despertar el análisis crítico. ¿Llamaremos a eso ideología? Ludovico Silva o nuestro Alí Primera lo llamaron de otro modo: conciencia. Ha caído en mis manos un texto espectacular: el de cuarto año de Historia de Venezuela. El análisis de la Venezuela del café y del petróleo como ejes de desarrollo nacional no tiene desperdicio. Los de literatura de los últimos años de secundaria son fabulosos. La apuesta es menos formal que la de los anteriores textos, centrada en las corrientes literarias y sus representantes; estos textos actuales son audaces al presentar nuevos autores, dejados de lado con frecuencia por quienes impusieron hasta los modos de escribir. La metodología es mucho más creativa y con fines estéticos y productivos. Menos bancaria –a decir de Freire. Estos son los caminos de educación liberadora que Chávez nos dejó.
Volviendo a los hechos. Chávez, en su gobierno, intentó dar un vuelco al sentido de la labor educativa, orientada simplemente a adquirir un título, un certificado, un pergamino, para luego dedicarse con él a trabajar, a adquirir dinero. La importancia que el Comandante dio a los actos de graduación de Educación Superior sólo puede entenderse bajo la óptica de una educación liberadora en acción  En estos actos no dejó de plantear retos a los graduados. A unos educadores les dijo: “hoy estamos graduando a los educadores para la liberación, la educación liberadora de Venezuela, que no es otra que la educación socialista”. Y les instó a dedicarse a romper con el esquema de la educación capitalista y sus valores.  “Es necesario transformar el modelo educativo para lograr la transformación de los valores del capitalismo y crear los nuevos valores del socialismo, que no es otra cosa que el humanismo”.
Concluyendo, bien puede afirmarse que Hugo Chávez fue un gran maestro popular, un pedagogo revolucionario y un notable impulsor de la educación liberadora.

LAS FUENTES DE SU INSPIRACIÓN
Chávez se inspiró, en sus planteamientos de educación liberadora, tanto en las raíces de los grandes revolucionarios venezolanos, como en el pensamiento más actual de Martí, y en el más reciente aún de Paulo Freire y de algunos otros educadores y pensadores latinoamericanos. Comentó muchas veces que a partir de 1999 había asumido Venezuela el rumbo de la educación liberadora fundamentando el proyecto de la Revolución Bolivariana con sustentación filosófica en el llamado árbol de las tres raíces (El libro Azul), que recoge el pensamiento y acción de tres grandes revolucionarios venezolanos: Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Ezequiel Zamora.
Fundado en Simón Rodríguez, el INCES, por ejemplo, se plantea actualmente el “desarrollo de Proyectos Integrales enmarcados en una educación liberadora con base en el pensamiento robinsoniano, en el que las y los sujetos participan en la construcción del modelo formativo orientado a satisfacer sus necesidades, por lo que no hay un pensum establecido ni impuesto, sino el pueblo mismo trabajando por una educación liberadora, que nos permita crear y producir de manera integral desde nuestras realidades y necesidades, es estudio y trabajo productivo”. Dirá el maestro Simón Rodríguez: “O inventamos o erramos”. “Nada importa tanto como tener pueblo, (y) formarlo debe ser la única ocupación de los que se apersonan por la causa social”.
Como buen bolivariano, el Comandante Chávez se nutrió en materia educativa del pensamiento del Libertador. De allí su empeño por concientizar al pueblo. Reconocía que “a nuestros pueblos, las oligarquías nacionales y extranjeras, los habían dominado más en razón de la ignorancia inducida que por la represión practicada”.
Coincidía con otro gran libertador latinoamericano, José Martí: Ser cultos para ser libres.… Luego vino Paulo Freire, el pedagogo de la esperanza y el de los oprimidos, con su lenguaje nuevo: ser sujetos, educación como práctica de libertad, hacernos autónomos, educarnos en comunidad, educarnos en pueblo, crear cultura, empoderarnos… De aquí bebió Chávez. Estas fueron sus fuentes. Nacionales, principalmente. Latinoamericanas, casi siempre.

EL PLAN DE LA PATRIA
La proyección de esta educación liberadora se expresa bien en el documento final de su gobierno: el Plan de la Patria, con sus cinco grandes objetivos históricos, estratégicos y nacionales. Independencia, felicidad para el pueblo, poder popular, paz planetaria y vida humana más plena sobre la Tierra. Un repaso por algunos de estos objetivos no deja la menor duda de los planteamientos educativos. ¿Qué rasgos asoman acerca de la educación? ¿Cómo se muestra ésta?
Es una educación vinculada a la creación colectiva, productiva y liberadora. En los objetivos específicos vinculados a la Independencia nacional, se presenta el par tecnología-trabajo pero ligado a la participación popular y a la formación, de modo que el trabajo y el desarrollo tecnológico no sean reproductores de las estructuras capitalistas del modo de producción, sino que, en manos de los obreros, se transformen en trabajo liberador. Así dicen algunos de los objetivos:
Impulsar la formación para la ciencia, el trabajo y la producción… a través de la formación que vincule la ciencia y la tecnología con la producción y el trabajo en formas organizativas y de construcción del conocimiento científico… se fomentará la consolidación de los espacios de participación ciudadana (1.5.1.4).
Consolidar el despliegue de la infraestructura educativa del país, en los centros universitarios, técnicos, medios y ocupacionales para la formación para el trabajo liberador (1.5.2).
Actualizar y direccionar los programas formativos… con el fin de garantizar la formación técnica, profesional y ocupacional del trabajo, fomentando en cada esfuerzo los valores patrióticos y el sentido crítico en la organización para el trabajo liberador (1.5.2.1).
Es una educación para la preservación de los valores del pueblo, de su historia, de su cultura y de su acervo moral. La preservación pasa por algunas estrategias educativas: promoción permanente y refuerzo de dichos valores (con todos los medios), y lucha contra los antivalores. Una educación que toma como bandera los valores de la propia cultura se hace educación liberadora. Así queda plasmado en los siguientes objetivos, y expresamente cuando se menciona como valor del Pueblo venezolano su lucha por la emancipación:
Preservar el acervo moral del Pueblo venezolano y reforzarlo mediante estrategias de formación en valores (2.4.1).
Preservar los valores tradicionales del Pueblo venezolano, de honestidad, responsabilidad, vocación de trabajo, amor al prójimo, solidaridad, voluntad de superación, y de la lucha por la emancipación; mediante su promoción permanente y a través de todos los medios disponibles, como defensa contra los antivalores del modelo capitalista, que promueve la explotación, el consumismo, el individualismo y la corrupción, y que son el origen de la violencia criminal que agobia a la sociedad venezolana (2.4.1.1).
Luego se baja más al detalle, indicando medios concretos a través de los cuales se puede realizar la promoción y defensa de los valores, y la lucha contra los antivalores. Para “defender y proteger el patrimonio histórico y cultural venezolano y nuestro americano” (5.3) se enumeran varios objetivos específicos. En ellos encontramos buenas pistas para el hacer concreto de la educación liberadora:
Contrarrestar la producción y valorización de elementos culturales y relatos históricos dominantes, circulantes a través de los medios de comunicación y las instituciones diversas.
Involucrar a las instituciones públicas en la producción de críticas contundentes a las formas culturales y a las reconstrucciones históricas dominantes.
Vehicular las críticas a través de los medios de comunicación públicos (revistas, televisión, eventos, etc.).
Promover la producción de textos escolares para generar consciencia y formar críticamente las nuevas generaciones.
Producir espacios de expresión y mecanismos de registro de las culturas populares y de la memoria histórica de grupos sociales y étnicos subalternos.
En los ámbitos nacional y regional, identificar los espacios de expresión y formas populares de reproducción de la memoria histórica (por ejemplo, los cronistas).
Organizar dentro de cada Consejo Comunal y en cada Comuna en Construcción, grupos de trabajo para el registro de la memoria histórica y la difusión de los contenidos de la cultura popular o étnica (en el caso, por ejemplo, de los indígenas, de los afrovenezolanos, de los trabajos realizados por los Comités de Tierras Urbanas, Mesas de agua y otros).
Formar expertos populares en la salvaguardia del patrimonio cultural popular y de la memoria histórica.
Involucrar a los museos y otras instituciones de interés histórico y cultural, en el plan de conservación y valorización del Patrimonio cultural e histórico popular.
Finalmente, la educación que asoma en el Plan de la Patria es una educación liberadora, que impulsa una paz planetaria fundada en la libre determinación de los pueblos, y un nuevo diseño geoestratégico mundial, configurado en torno a varios ejes de poder, en equilibrio y sin imperialismos. Una educación liberadora, que contribuye a la salvaguarda del planeta y a la protección de las minorías excluidas.
El desarrollo de otro Mundo posible implica un impulso creciente desde diversos planos, de los cuales el educativo es fundamental. El cambio de mentalidad de las nuevas generaciones permitirá las transformaciones necesarias. La paz, la salvaguarda del planeta y la inclusión de los excluidos se consolidarán desde los procesos de educación liberadora con que se acompañe a nuestros pueblos. Con los verbos contribuir e impulsar, los siguientes objetivos del Plan de la Patria indican la tarea educativa liberadora:
Continuar impulsando el desarrollo de un Mundo multicéntrico y pluripolar sin dominación imperial y con respeto a la autodeterminación de los pueblos (4.3).
Contribuir a la conformación de un gran movimiento mundial para contener las causas y reparar los efectos del cambio climático que ocurren como consecuencia del modelo capitalista depredador (5.4).

Hasta aquí el análisis de los objetivos, llenos de contenido humanista, político y filosófico. En ellos se dejan entrever las perspectivas de Chávez acerca de la educación liberadora dentro de un proyecto más amplio: la construcción del socialismo humanista y liberador del siglo XXI. Es una tarea por hacer descubrir los grandes ejes de esta propuesta. Más amplio aún es el camino por andar tras estos objetivos, pero con el legado del Comandante seguiremos produciendo conciencia y educación liberadora y, con ella, el Buen Vivir  que anhelamos.

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